
Esta entrada, no va dirigida a la mayoría de mis cercanos, quienes aman a Dios y tienen fe en su existencia, aunque el leerla alimente sus mentes, mientras que su corazón está lleno hace bastante rato.
Seguramente saben que dedico parte de mi tiempo a servir a la Iglesia, y a conversar diariamente con Dios, y también suelen sorprenderse que goze de esta espiritualidad cuando soy una mujer tan narcisista, frívola y racional. Y es cierto, suelo pensar mucho cada acción, indago con la cabeza antes que con el corazón, y a pesar de esto, creo que amé a Dios antes de conocerlo. Sin embargo, a veces dedico mi tiempo a investigar sobre ciertos personajes que como yo, dedicados al ámbito de las ciencias, encontraron motivos racionales de la existencia de Dios, un ejemplo bien conocido y siempre citado es la religiosidad de Albert Einstein, a mi parecer, padre de la ciencia.
El personaje que hoy me convoca es Blaise Pascal; matemático, físico, filósofo y teólogo francés del siglo XVII (me encanta esa diversidad de profesiones en una sola persona).
Su apuesta por la existencia de Dios fue lo que más -por no decir lo único- que me marcó en un semestre de economía.
La apuesta de Pascal, para quienes no la conozcan, plantea que aunque no se conoce de modo seguro si Dios existe, lo racional es apostar que sí existe.
- Puedes creer en Dios, si existe, entonces irás al cielo.
- Puedes creer en Dios, si no existe, entonces no ganarás nada.
- Puedes no creer en Dios, si no existe, entonces tampoco ganarás nada.
- Puedes no creer en Dios, si existe, entonces irás al infierno.
Lógico, ¿No?
Cito, para terminar, uno de sus pensamientos:
"Usted tiene dos cosas que perder: la verdad y el bien, y dos cosas que comprometer: su razón y su voluntad, su conocimiento y su bienaventuranza; y su naturaleza posee dos cosas de las que debe huir: el error y la miseria. Su razón no está más dañada, eligiendo la una o la otra, puesto que es necesario elegir. He aquí un punto vacío. ¿Pero su bienaventuranza? Vamos a pesar la ganancia y la pérdida, eligiendo cruz (de cara o cruz) para el hecho de que Dios existe. Estimemos estos dos casos: si usted gana, usted gana todo; si usted pierde, usted no pierde nada. Apueste usted que Él existe, sin titubear."
Blaise Pascal (1670)
Seguramente saben que dedico parte de mi tiempo a servir a la Iglesia, y a conversar diariamente con Dios, y también suelen sorprenderse que goze de esta espiritualidad cuando soy una mujer tan narcisista, frívola y racional. Y es cierto, suelo pensar mucho cada acción, indago con la cabeza antes que con el corazón, y a pesar de esto, creo que amé a Dios antes de conocerlo. Sin embargo, a veces dedico mi tiempo a investigar sobre ciertos personajes que como yo, dedicados al ámbito de las ciencias, encontraron motivos racionales de la existencia de Dios, un ejemplo bien conocido y siempre citado es la religiosidad de Albert Einstein, a mi parecer, padre de la ciencia.
El personaje que hoy me convoca es Blaise Pascal; matemático, físico, filósofo y teólogo francés del siglo XVII (me encanta esa diversidad de profesiones en una sola persona).
Su apuesta por la existencia de Dios fue lo que más -por no decir lo único- que me marcó en un semestre de economía.
La apuesta de Pascal, para quienes no la conozcan, plantea que aunque no se conoce de modo seguro si Dios existe, lo racional es apostar que sí existe.
- Puedes creer en Dios, si existe, entonces irás al cielo.
- Puedes creer en Dios, si no existe, entonces no ganarás nada.
- Puedes no creer en Dios, si no existe, entonces tampoco ganarás nada.
- Puedes no creer en Dios, si existe, entonces irás al infierno.
Lógico, ¿No?
Cito, para terminar, uno de sus pensamientos:
"Usted tiene dos cosas que perder: la verdad y el bien, y dos cosas que comprometer: su razón y su voluntad, su conocimiento y su bienaventuranza; y su naturaleza posee dos cosas de las que debe huir: el error y la miseria. Su razón no está más dañada, eligiendo la una o la otra, puesto que es necesario elegir. He aquí un punto vacío. ¿Pero su bienaventuranza? Vamos a pesar la ganancia y la pérdida, eligiendo cruz (de cara o cruz) para el hecho de que Dios existe. Estimemos estos dos casos: si usted gana, usted gana todo; si usted pierde, usted no pierde nada. Apueste usted que Él existe, sin titubear."
Blaise Pascal (1670)


No hay comentarios:
Publicar un comentario