Y es que verás, soy una. Y soy muchas también.
Tan lejana porque me perdí en el tiempo, me adelanté, mientras el resto retrocedía o se detuvo.
Quiero que pase el tiempo y necesito ayuda. ¿Seamos grandes?
Pero quiero vivir cada segundo y me asusta que los días pasen vertiginosamente.
Te necesito buscando partes de mí que puedas recoger y ordenar. Construyes mi vida, y me dejas a medias, en ascuas. Cuando decides reanudar tu trabajo notas que ya no encajan las piezas, que todo perdió el sentido, ¡pero es que tardas tanto en recordarme!.
¿Por qué te alejas? Entiendo que te confundo, tú me confundes. ¿Por qué te ríes cuando lloro? ¿Por qué te asombras si me conoces de memoria? Y aún asi no te aburres, pero te escapas. Llenas tu vida de ocupaciones que me saquen de tu cabeza. No lo lograrás. Estoy en tu piel.
Te llevaste todo lo que soy o lo que era. Mañana será otro día y ya no estaré, porque me perdí en tu memoria. Sí, de ese lugar donde quieres exiliarme, sólo conseguiste dividirme en pedacitos, y repartirme desordenadamente por tus recuerdos. Por eso a veces aparezco hace 6 años en tu vida, y desaparecí de ayer.
Búscame, porque estoy ahí. Siempre lo he estado, desde que necesitas mi presencia.
Sé que no me entiendes, yo tampoco puedo.
Pero pregúntale a la vida por qué me puso a tus pies.
19 jul 2009
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